Magia Blanca
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PostHeaderIcon El ritual como arte

 

 

Anubis, the jackal headed god of the dead.

Image via Wikipedia

Con mucha frecuencia, la práctica ritual se considera afín a la práctica del teatro de aficionados: nada podría estar más lejos de la verdad. Para darle a un ritual la atención, poder y dignidad que merece, hay que servir como aprendiz con un mago maestro. Por desgracia, esta condición ideal raras veces es posible, pero al menos debe aproximarse al arte con un sentido del respeto, haciendo un esfuerzo sincero por aprender todas sus facetas e intentando verlo como lo que es: un medio de concentrar la mente y conseguir la unicidad con el ser superior. Debe recordar siempre que los dioses y diosas con quienes está trabajando se encuentran dentro de usted en cuanto que mago. Si va a trabajar solo, usted, y sólo usted, será su punto de manifestación, y todas las formas, imágenes y resultados vendrán a la tierra a través de usted y de los que están trabajando con usted. A causa de esto, resulta esencial que entienda que lo que sea usted por dentro dará color a todas las formas. Por tanto, si se manifiesta algo que no esté de acuerdo con el modo en que ha planeado las cosas, mírese a sí mismo antes de condenar a alguien o algo. El poder sólo se puede manifestar y enfocar por un canal, y si en ese canal hay algo que pueda ser recogido, será recogido. Todos los resultados que se produzcan en su templo, logia o recinto sagrado tendrán siempre matices de su personalidad. Es imperativo, por tanto, que cualquier aspirante a mago procure que su ser interior sea lo más equilibrado y armónico posible.

Los errores enseñan tanto como las cosas bien hechas. El éxito de un ritual mejorará su memoria, aumentará su confianza y probablemente producirá buenos resultados. El fracaso de un ritual le enseñará precaución, le dará un entendimiento de las fuerzas que ha empleado mal, pondrá a prueba su valor y su capacidad de tratar lo inesperado. También le enseñará a enfrentarse con el pánico que pueda producirse entre los que trabajan con usted. En equilibrio unos con otros, estos últimos puntos son tan instructivos y útiles como los primeros.

 

No todos los rituales son tan suaves o inocentes ; todo lo contrario: hay rituales que ponen a prueba el valor del corazón más robusto, y no porque el horror tome forma, sino por algo pasado de moda llamado temor reverencial. Pocas veces se entiende esto, pero no hay modo de explicar a otro ser humano lo que sucede cuando esta emoción se manifiesta en un templo. Es difícil respirar. Hay miedo, pero de un tipo diferente a cualquier otro. Hay también una exaltación que a veces nos acerca peligrosamente al deseo de la muerte, porque el nivel alcanzado —por unos breves momentos—, es tan alto que pensar en dejarlo resulta insoportable. Son los momentos en que algo, alguna entidad, entra en la esfera del templo, y es de una intensidad tan alta que el sistema nervioso humano apenas puede existir a su lado. Por fortuna, casi siempre estos seres son bien conscientes del efecto que ejercen sobre nosotros, y disminuyen esa intensidad para permitir un breve período de consciencia mutua. En esos momentos pasan de un plano a otro las nuevas ideas, pensamientos, planes y métodos de futuras enseñanzas.

Por otra parte, hay unos momentos extraños en los que, por una preparación poco sólida, llegan entidades que originalmente no estaban invitadas. Este tipo de ser, especialmente si es de naturaleza elemental, no siempre es consciente de la incapacidad de los seres humanos para enfrentarse con otros niveles del ser. Entonces se encuentra uno en problemas, y ésa es una de las razones por las que no se debe tratar nunca directamente con los elementales. Ha de trabajar siempre por medio del Rey Elemental apropiado, o por uno de los Regentes Arcangélicos. Por otra parte, no debe cometer el error de pensar que los elementales son necesariamente malignos. ¡Fuera de su elemento natural, se sienten tan desgraciados de estar con usted como usted de verlos a ellos! Si apareciera esa entidad, primero necesitará estar en contacto con el Rey o el Regente de ese elemento particular y pedirle que recoja lo que le pertenece; al mismo tiempo, se excusará por haber provocado tal desplazamiento de la fuerza. La cortesía tiene su lugar en los niveles anteriores lo mismo que en el plano físico, y junto con la ética y la conducta correcta es una parte vital del Arte del Ritual.

No hay modo de enseñar a otro el modo de enfrentarse a las emergencias del ritual; es una situación que tiene que solventar uno mismo. Lo único que se nos puede decir es: a) no se asuste, y b) empiece lentamente y vaya pasando gradualmente a cosas mayores. Aprenda de todo lo que está equivocado. Trate de descubrir en qué punto se separó de la norma. Mantenga un diario meticuloso que cubra a todos los rituales, incluso los más pequeños. 

Anubis as a jackal perched atop a tomb, alert ...Goce con sus rituales; deben ser una fuente de gran felicidad y fuerza. Hay unos cuantos que deben ser dominados, como los que preparan el camino a alguien que haya traspasado las puertas de la vida, o a veces, en el caso de un iniciado, de alguien que esté preparándose para marcharse. Este ritual es una abertura a través de la cual puede irse el alma preparada. Sin embargo, hay rituales muy especializados que no deben realizarse a menos que se los haya enseñado personalmente alguien que haya sido preparado como Sacerdote de Anubis o —en una tradición diferente— Perséfone. También hay rituales para liberar a los que están encerrados en su propia oscuridad, que en ocasiones puede representar un peligro para aquellos que le rodean, y hay rituales purificadores para lugares mal utilizados por las fuerzas ocultas. Todos éstos se deben aprender de la mano de un maestro o una maestra: no son para principiantes, y no se pueden aprender en un libro.

 

Acuda a sus rituales con la mente abierta. No se aleje de los dioses de los demás, pues un mago competente debe ser capaz de trabajar con todo, utilizando la tradición griega, egipcia, céltica, hindú, cabalista o de los indios americanos, por nombrar sólo unos cuantos. El único criterio es que la tradición sea aprendida y utilizada por un Camino de la Luz. Esa capacidad no la obtendrá en unas pocas semanas o meses, ni siquiera en pocos años, por lo que debe estar dispuesto a seguir aprendiendo durante el resto de su vida. Los grados, niveles y extrañas insignias tienen poco o ningún valor si no están ratificados por la experiencia en el nivel interior. Siempre reconocerá a un verdadero mago. Nunca se preocupan de esos títulos. El trabajo no se preocupa de ellos. La verdadera posición se demuestra con la capacidad y el estilo de vida.

La preparación es su mejor amigo. Asegúrese de conocerlo todo sobre la tradición del Dios que está utilizando. Compruebe sus símbolos, el equipo y a los que vayan a colaborar en el templo. Que el trabajo sea lo más hermoso y digno posible. Preocúpese de aprender sus versos y de moverse con gracia, pues se encuentra usted entre los inmortales. Trabaje con fluidez. ¡No se designe Mago o Sacerdotisa de por vida! Forme a todos los que tomen parte en el trabajo en el templo. Aprenda todo lo que hay que aprender sobre cada punto de contacto. No es lo mismo ser un Oficial del Sur que controlar la Puerta del Oeste. Y por encima de todo, no deje de buscar más armonía dentro de sí mismo. Mantenga su disciplina diaria y busque en su interior niveles nuevos y más profundos, aplicándolos a su trabajo en el templo. Hablando estrictamente, nadie puede ser nunca un Maestro del Ritual, pues cuando se consiguen los más altos niveles de un grado se empiezan a conocer los mínimos del siguiente.

 

Los mejores rituales pueden tener pequeños desastres y sus momentos de hilaridad. Si está en dificultades o en duda, invoque al Ángel del Templo y pídale ayuda. No convierta sus peticiones en largar oraciones; si así lo desea, puede reducirlas a una sola palabra: «Ayuda». Si, como puede ocurrir, sucede algo divertido, trátelo como un momento feliz, y compártalo con los compañeros invisibles que ha invitado a unirse a usted. Recuerde que los seres de los planos interiores tienen tanto sentido del humor como nosotros... ¡Posiblemente más! Combine la dedicación con el amor y la risa. En los tiempos de la antigüedad, los grandes rituales anuales eran tiempos de gran alegría, y quizá nos hemos vuelto demasiado solemnes. El Arte del Ritual está muy vinculado al Arte del Vivir.

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Actualizado ( Viernes, 16 de Octubre de 2009 12:03 )

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